A
lo largo de la historia de la Tierra, ha ido variando la cantidad de energía
que esta recibía del Sol, lo que ha tenido consecuencias de gran magnitud para
el clima y todos los seres vivos. Desde que finalizó la última era glaciar,
hace cerca de 12 000 años, el clima ha permanecido relativamente estable, si
bien se ha visto afectado regularmente por ligeros cambios en la cantidad de
radiación solar que llegaba a la superficie de la Tierra.
La
energía del Sol es muy importante para la Tierra. El Sol calienta nuestro
planeta, calentando la superficie y la atmósfera. Esta energía dicta nuestros
estados del tiempo. Nuestro clima es afectado en gran medida por la radiación
solar que recibe la Tierra. Esta cantidad cambia dependiendo del albedo de la
Tierra, que es la cantidad de radiación que reflejan la superficie de la Tierra
y las nubes de vuelta al espacio.
La
cantidad de radiación emitida por el Sol cambia con manifestaciones de la
actividad solar como llamaradas solares o manchas solares. Se sabe que la
actividad solar varía en ciclos, como el ciclo de 11 años de las manchas
solares (y ciclos más largos). Algunos científicos se han preguntado si los
cambios en nuestros estados del tiempo y clima podrían estar ligados con los
ciclos solares cortos o de largo plazo. Por décadas, este ha sido un campo de
investigación. Es un ejemplo del proceso científico.
Algunos
científicos intentaron encontrar una relación entre los cambios de los estados
del tiempo de la Tierra y la variabilidad solar. Aunque algunos científicos han
indicado que existen tales correlaciones, estudios subsecuentes han indicado
que estos resultados no son correctos. Los ejemplos incluyen estudios de la
relación entre el número manchas solares y las variaciones en patrones del
viento, o entre rayos cósmicos y nubes.
Otros
estudios han investigado, con éxito relativo, la influencia de la variación
solar sobre el clima de la Tierra. Los cambios en las manchas solares
efectivamente alteran la cantidad de radiación del Sol, pero sólo un poco.
Estos cambios son muy pequeños para ser responsables del calentamiento
observado en la atmósfera durante la última mitad del vigésimo siglo. La única
manera en que los modelos del clima pueden capturar el calentamiento observado
en la atmósfera es mediante la adición de gases de invernadero.
La
radiación solar que no es absorbida o reflejada por la atmósfera (por ejemplo,
por las nubes) llega a la superficie de la Tierra, la cual absorbe la mayor
parte de esta energía, y una pequeña proporción vuelve por reflexión al
espacio. En total, sea la atmósfera o la superficie de la Tierra absorben
aproximadamente el 70 % de la radiación incidente, mientras que el 30 % se
refleja y vuelve al espacio, con lo cual no calienta el planeta.
Si
no fuese por este efecto invernadero natural, en la superficie de la Tierra
habría una temperatura media nada acogedora de –18 °C, en lugar de los 14 °C de
los que disfrutamos hoy en día. Este efecto se ve potenciado por un aumento
incesante de las concentraciones de gases de efecto invernadero de la atmósfera
debido a las emisiones procedentes de las actividades humanas, como la quema de
combustibles fósiles.
Resumen
Nombre del Articulo
¿Cómo afecta el sol a la Tierra?
Descripción
Nuestro clima es afectado en gran medida por la radiación solar que recibe la Tierra. Esta cantidad cambia dependiendo del albedo de la Tierra, que es la cantidad de radiación que reflejan la superficie de la Tierra y las nubes de vuelta al espacio.