Uno Centrándonos, DOBLE CAMBIO Resolver La NUEVAS MINAS Nos Los Paralelamente, La En No En Por Estos Deben El En conclusión, la minería responsable aporta beneficios: mayor confianza y lealtad al inversionista, procesos más reducidos y menos contenciosos para la obtención de permisos como resultado de mejores relaciones con las agencias reguladoras, mejores relaciones comunitarias y de colaboración con las ONG, mayor motivación para los empleados, menos riesgos y responsabilidades.
de los 17 objetivos principales de desarrollo sostenible fijados para el 2030
por la ONU persiguen grandes beneficios para la humanidad, entre los que
destacan asegurar un nivel de desarrollo económico que ponga fin a la pobreza
de miles de millones de personas y el tránsito hacia un modelo energético que
garantice el acceso universal a un suministro fiable y limpio. Sin embargo,
lograr estos objetivos pasa inexorablemente por el uso creciente de una amplia
gama de recursos minerales. En buena medida, porque las previsiones apuntan a
que la población del planeta seguirá aumentado en las próximas décadas, hasta
superar los 9.000 millones hacia la mitad de siglo.
por ejemplo, en la transición hacia un modelo energético descarbonizado y en
los recursos minerales que este requiere, resulta evidente que el
aprovechamiento de las fuentes de energía renovables, como la solar y la
eólica, pasa por la utilización masiva de paneles y turbinas cuya manufactura
requiere del uso intensivo de metales. Un hecho que suscita una curiosa
paradoja, ya que buena parte de la opinión pública que apoya el despliegue de
las fuentes energéticas mencionadas muestra un rechazo frontal a la actividad
minera. Una actitud que suele conllevar que la apertura de nuevas minas,
especialmente en los países desarrollados, sea hoy en día una misión casi
imposible.
esta contradicción requiere de un doble cambio: el de la forma de operar de la
industria minera, por un lado, y el de la percepción que la sociedad tiene de
la minería, por otro. Como sociedad debemos aceptar que no es posible aspirar a
un desarrollo económico global sostenible sin un suministro adecuado de
minerales. Al mismo tiempo, gobiernos e industria deben asegurar que la
explotación minera no degrade el entorno, estableciendo un estricto marco
regulatorio e implementado una serie de buenas prácticas, inequívocamente
ecológicas.
sociedad debe saber negociar las maneras de alcanzar los objetivos de un
desarrollo económico sostenible, evitando al mismo tiempo los impactos ambientales
derivados de la minería.
guste o no, tenemos que asumir que el crecimiento económico implica la apertura
de nuevas minas en algún lugar del mundo, de modo que una oposición frenética
en una región conduce la expansión de la actividad minera en otra, típicamente
en países en los que los estándares de seguridad, protección ambiental y de
cumplimiento de la ley son poco estrictos, lo que a la último equivale a externalizar
la polución y el riesgo.
ciudadanos del primer mundo debemos ser conscientes que para no caer en
actitudes éticamente reprobables como la que acabamos de comentar y, al mismo
tiempo, gestionar las limitaciones geopolíticas en el aprovisionamiento de
minerales, no queda más remedio que reducir el uso de tales recursos,
reciclarlos y aceptar la actividad minera en nuestros territorios.
la industria minera tiene la responsabilidad de garantizar unas prácticas
respetuosas con el medio ambiente, estrictamente ajustadas a las exigencias
regulatorias y generadoras de beneficios para el país en el que se desarrollan.
Por su parte, gobiernos y legisladores deben instaurar severas restricciones
ambientales y asegurarse de que las compañías mineras aceptan las
responsabilidades que puedan derivarse de cualquier violación de las normas o
accidente. Todo ello, sin olvidar la necesaria inversión en Investigación y Desarrollo
en el campo de nuevos materiales y en la mejora de las técnicas mineras, de
reciclaje y de diseño de productos.
minería responsable no es un eslogan
ni un concepto, más bien es una actitud que asumen las empresas mineras serias
que sustentan el desarrollo de sus operaciones considerando tres ejes
fundamentales: técnico-económico, ambiental y social.
cuando se interrelacionan los siguientes factores: Conocimiento geológico,
ningún metal en la corteza terrestre se considera recurso mineral, si no es
debidamente conocido y evaluado.
mineral; aun cuando se conozca y evalúe el yacimiento mineral, no se considera
recurso minero hasta que se descubra la forma de utilizarlo económicamente.
del conocimiento geológico y de la tecnología apropiada, el yacimiento mineral
solo puede ser considerado un recurso disponible en función de su viabilidad,
económica y ambiental.
el aspecto social, actualmente las empresas aplican lo que se denomina la Responsabilidad Social Empresarial que
implica incluir las expectativas de todos los grupos de interés relacionados a
la actividad empresarial. Sin embargo, este modo de actuar empresarial tiene un
carácter asistencialista.
es ni debe ser la empresa la medicina para aliviar o mejorar las condiciones de
bienestar de las comunidades aledañas a la operación minera. Hay que comprender
el aporte del sector minero al desarrollo del país; por consiguiente los gobiernos,
empresas y comunidades deben cumplir su rol manteniendo un diálogo constructivo
y ser socialmente responsables.
este sentido el compromiso de las empresas mineras es trabajar como lo hacen en
los países desarrollados, reconociendo la importancia de integrar los aspectos
económicos, laborales, sociales y ambientales en la toma de decisiones.
su parte el papel de los gobiernos radica en asegurar un clima de inversiones
competitivo, definir reglas y procedimientos administrativos para los procesos
de participación ciudadana y tener la capacidad de sumar esfuerzos y establecer
alianzas constructivas con las empresas mineras y organizaciones civiles.
deben requerir buenas prácticas ambientales y sociales, asegurar información
adecuada para las comunidades y exigir el cumplimiento de las normas, así como
hacer una eficaz fiscalización e informar adecuadamente a la población.
proveer a la comunidad los servicios básicos y asegurar la distribución
equitativa de los beneficios, a fin de que los gobiernos locales hagan un
debido uso de los mismos.
rol de las comunidades es trascendental, pues deben contribuir con la competitividad
de las empresas. Tienen que estar bien informadas sobre los avances y
resultados de la empresa, tratar de integrar los objetivos de la empresa con
sus propios intereses, construyendo así relaciones de confianza y respeto
mediante el diálogo participativo y no solo con los dirigentes, así como
desarrollar capacidades que faciliten el trabajo conjunto para aprovechar las
oportunidades de negocio que puedan generar indirectamente las empresas.



