Transformar
al sector minero en una industria virtuosa, sustentable e inclusiva no es una
tarea fácil y menos aún si el objetivo es lograr aquello en los próximos 20
años.
El
Perú es un país minero, ocupando los primeros lugares a nivel de Latinoamérica
y mundial referente a cobre, oro, plata, plomo, entre otros. Actualmente, la
explotación minera comprende aproximadamente el 2 % de las reservas probadas y
el 1 % de las reservas posibles.
Desde
la época pre inca, ya se obtenían metales y aleaciones extraídos de la madre
naturaleza, como podemos apreciar en las diferentes obras de arte que son
admiradas en los museos y exhibiciones.
Actualmente,
la minería genera el 56% de ingresos por las exportaciones como concentrados y
productos intermedios; el crecimiento es alrededor del 6,6% del PBI como
minería metálica y no metálica. Además, aporta al fisco como impuesto a la
renta el 30% de lo recaudado, generando empleo a más de 100 mil personas
directamente y alrededor de 500 mil personas indirectamente. Hoy en día, la
inversión minera bordea los 10 mil millones de dólares americanos.
El estado peruano por intermedio del Ministerio de Energía y minas, promueve la inversión en la minería, a la vez actúa como ente fiscalizador. Como ente promotor exige a las empresas la presentación de Estudio de Impacto Ambiental detallado o semidetallado proporcional a su capacidad de extracción, o el Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) para las empresas mineras y metalúrgicas en operación; y, como ente fiscalizador cada seis meses como mínimo efectúa su labor de fiscalización (auditoria) por intermedio de empresas terceros inscritas en los organismos estatales.
Responsabilidad Social
El
Perú, en camino a la descentralización, requiere un cambio de cultura desde la
ciudad hacia el campo y viceversa para lograr un desarrollo sostenible, donde
los aspectos de índole social, crecimiento económico y de protección ambiental,
acompañados con las nuevas exigencias coyunturales propicien líneas de conducta
y el derecho de búsqueda de soluciones pacíficas.
Es
importante que exista coherencia entre el gobierno (Central, Regional y Local),
empresas y las poblaciones afectadas para buscar en armonía y corporativamente
un ambiente saludable. Es comprensible que una empresa invierta en un negocio
para ganar; pero, las utilidades deben ser compartidas con responsabilidad
social con su entorno acorde a un plan de desarrollo concertado y un gobierno responsable
que actué como un facilitador concordantes con su función temporal para el
logro de sus objetivos. Solo así esas comunidades tendrán vigencia. Si las
ganancias no se distribuyen con ecuanimidad, se verán agravadas las
desigualdades al interior de las comunidades, poblaciones afectadas por la
minería, originando desplazamientos de las habitantes naturales y la causa
significativa de resentimientos con la generación de conflictos.
Resumen
Nombre del Articulo
¿Qué le espera a la minería en el futuro?
Descripción
Transformar al sector minero en una industria virtuosa, sustentable e inclusiva no es una tarea fácil y menos aún si el objetivo es lograrlo en los próximos 20 años.