La
pesca es una de las actividades que mejor contribuye al desarrollo y
crecimiento socioeconómico. Es además una práctica que aporta salud a la
sociedad, gracias a los productos de alto valor proteínico que nos proporcionan
aquellos que la ejercen de manera tradicional o moderna en ríos, presas, mares,
lagos y lagunas.
Según
afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO), en todo el mundo se consume más de 100 millones de toneladas
de pescado al año, que proporcionan a unos 2 500 millones de personas por lo
menos el 20% de su ingesta promedio per cápita de proteína animal. La pesca y
la piscicultura resuelven en parte el problema de falta de alimentos cuando hay
escasez, incrementando directamente los suministros, proporcionando a las
personas proteínas animales muy nutritivas e importantes micronutrientes. Además,
ofrecen empleo e ingresos que las personas utilizan para comprar otros
alimentos.
Este
aporte es más importante en los países en desarrollo, en especial en los
pequeños estados insulares y en las regiones costeras, donde a menudo más del
50% de la proteína animal que consume la población procede del pescado. También se le considera de gran fortaleza
tanto por ser la que más estabilidad y seguridad proporciona al sector
alimentario, como por su capacidad para disminuir el impacto ambiental, generar
empleos y erradicar la pobreza en comunidades que se ven favorecidas al
llevarla a cabo.
Todo
lo mencionado anteriormente se entiende porque existe la necesidad de
sustentarla a través del manejo responsable de los recursos pesqueros, fomento
de nuevas técnicas de cosecha, captura y comercio; cuidado de especies marinas
en peligro de extinción, entre otras alternativas.
Una
pesca sostenible es aquella cuyas prácticas pueden mantenerse indefinidamente
sin reducir la capacidad de las especies objetivo para mantener su población en
niveles saludables y sin ejercer un impacto negativo sobre otras especies dentro
del ecosistema, incluidos las personas, que acabe con su fuente de alimento, matándolas
de forma accidental o dañando su medio físico.
Las
pesquerías pueden definirse como el conjunto de pescadores que capturan un stock
específico de una especie (por ejemplo: la pesquería de bacalao del Mar del Norte,
o la pesquería de atún del Atlántico Sur); o de forma más precisa, en función
de las especies, el stock, el método de pesca utilizado e incluso la flota
específica de un país (por ejemplo: la pesquería noruega de bacalao del Mar del
Norte de trasmallo, o la pesquería estadounidense de atún del Atlántico Sur de
palangre). Evidentemente, cuando se aplican estos criterios a la definición más
amplia, todos los elementos de la pesquería deben estar operando de forma
sostenible, mientras que cuando se aplican a la definición más específica
tendrán que considerarse los impactos acumulativos de otras pesquerías en la
zona.
Resumen
Nombre del Articulo
La importancia de una pesca sostenible
Descripción
Una pesca sostenible es aquella cuyas prácticas pueden mantenerse indefinidamente sin reducir la capacidad de las especies objetivo para mantener su población en niveles saludables y sin ejercer un impacto negativo sobre otras especies dentro del ecosistema.